El legado de los antiguos recintos sagrados y tradiciones de la Comunidad de Madrid

Por Álvaro Anula Pulido

¿QUÉ ES LO SAGRADO?

¿Qué es lo sagrado? Sin duda es ese legado de los antiguos, ese mensaje que se ha transmitido a través de los tiempos y que ha llegado a nuestros días como un alegato de “¡eh, yo he estado aquí y por eso tienes que tenerme en cuenta!”.

El legado de los antiguos se basa en ese temor respetuoso que se tenía a unos dioses que hoy desconocemos, cuyos recintos sagrados han sobrevivido a las oscuras brumas del tiempo. Y no solo han sobrevivido al tiempo, sino también a las inclemencias meteorológicas, a la llegada de la romanización y de la cristianización y de los cambios de la forma de ver el mundo.

Esos dioses ignotos, creados por el propio Hombre para enfrentarse a lo desconocido, no dudaban en otorgar favores a cambio de alabanzas y sumisión por parte de esos hombres que se sentían desamparados en un mundo hostil.

El legado se expresaba en la Naturaleza: las rocas, bosques, montes, fuentes y lagos, cuevas, por ejemplo. Y esa herencia ha llegado a nuestros días gracias también a distintas tradiciones que conforman la identidad de comunidades concretas.

LOS DÓLMENES

Imagen 1: Dolmen

Comencemos hablando de los megalitos, quizá uno de los grandes enigmas de la Historia. A día de hoy, nos seguimos preguntando cómo en el Neolítico unos hombres decidieron crear enormes monumentos de piedra con un significado que a día de hoy se desconoce. Piedras, que en muchas ocasiones eran transportadas desde muchos kilómetros para ser colocadas en lugares concretos, como si tuvieran que ser esos y no otros.

Pero ¿por qué eran colocados en lugares concretos? Siempre se ha dicho que tenían un carácter funerario y que eran meros enterramientos. Pero decir, por ejemplo, que un dolmen es únicamente un enterramiento es lo mismo que decir que una catedral solo es un lugar que alberga los restos de un obispo. No son solo recintos funerarios, sino también recintos sagrados con gran valor para el hombre primitivo.

Los megalitos suelen estar situados en lugares con gran carga energética, es decir, marcan aquellos enclaves donde existen energías sutiles procedentes de la Tierra. Juan Ignacio Cuesta, en su obra Piedras sagradas, menciona que con estas piedras se potenciaba esa energía, convirtiendo a estos monumentos en verdaderas puertas a otros mundos.

Y son puertas a otros mundos porque tienen una estrecha relación con el mundo de ultratumba, pero visto este desde un lado mágico. De hecho, muchos de ellos están situados en cruces de caminos (siempre vinculados a la Muerte como por ejemplo la Santa Compaña o los arios). Además, en algunos dólmenes se pueden encontrar agujeros por donde supuestamente saldría el espíritu del difunto.

También los megalitos tenían un gran valor astronómico, que demuestra que estos hombres primitivos no eran tan tontos como nos lo pintan. Como ha demostrado la arqueoastronomía, están orientados de tal manera que marcaban los solsticios o equinoccios para sus rituales sagrados (hay que tener en cuenta que los dioses estaban relacionados directamente con el culto solar y a los cuerpos celestes).

EL DOLMEN DE ENTRETÉRMINOS

Cuando hablamos de megalitos, siempre se nos viene a la mente Stonehenge en Inglaterra, o los dólmenes de Antequera. Sin embargo, en la Comunidad de Madrid existió uno que no les tenía nada que envidiar y que, sin embargo, desapareció por la verdadera condición humana. Hablamos del dolmen de Entretérminos, que estaba situado a las afueras de Collado Villalba, cerca del límite con Alpedrete.

Todo comienza en 1934, cuando un contratista de nombre Demetrio Bravo se encontraba a las afueras de Collado Villalba buscando rocas para realizar un cercado, pues así se ganaba la vida. El villalbino no paraba de buscar pedruscos que le sirvieran para su causa y de repente, su búsqueda surtió resultado.

Demetrio se encontró un gran nido de moles de piedra situadas en una especie de túmulo, que no dudó ni un segundo en comenzar a desenterrar al encontrarse ancladas en el suelo. Pero allí no solo halló la solución para su cercado, sino que también se topó con algo bien distinto. Hachas de piedra, puntas de flecha, cuchillos, cerámicas con extrañas ornamentaciones…

Pronto la codicia se apoderó de Demetrio. Sabía que con esas piezas podía sacar rédito económico e incluso llegó a conseguir un permiso para poder excavar en la zona en busca de más objetos. Demetrio destrozó las enormes moles de piedra, ya que no seguía ningún método de excavación, solo un pico y una pala.

Muchas de las piezas de este conjunto megalítico se perdieron con estas excavaciones. Sin embargo, el sufrimiento del recinto se alargaría durante la Guerra Civil. Hay que tener en cuenta que el frente de la sierra de Guadarrama estaba a pocos kilómetros de allí. La zona de Villalba fue lugar donde estaba acuartelada la XI Brigada Internacional o Brigada Thälmann, incluso hay fotografías de La Pasionaria y el general Walter arengando a estas tropas en el pueblo. Es por ello, que los pocos pedruscos que quedaban fueron usados para realizar fortines. Por si fuera poco, todos los objetos hallados por Demetrio fueron saqueados y desaparecieron para siempre.

Imagen 2: Ajuar del dolmen de Entretérminos cedida por el Ayuntamiento de Madrid. Museo de San Isidro. Los Orígenes.

Solo se pudieron recuperar una vasija de carámica y un cuchillo, gracias a las investigaciones que realizó el marqués de Loriana en 1942, las cuales determinaron que aquello era un dolmen del Calcolítico peninsular, que tuvo que servir de enterramiento para algún jefe de tribu y que las cerámicas pertenecían a la misteriosa cultura campaniforme. Hoy, lo poco que queda se puede ver en el Museo de San Isidro.

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Imagen 3: Dolmen de Entretérminos

Actualmente, en el lugar donde estaba el dolmen de Entretérminos solo queda un bloque de hormigón que recuerda que allí estuvo este megalito. A pesar de que ha sido nombrado Bien de Interés Cultural, se encuentra entre matojos y escombros y los villalbinos no suelen revelar su ubicación porque sienten vergüenza por lo que le ocurrió.

LA PIEDRA DEL CONCEJO

Imagen 4: Piedra del Concejo

Y ya que estamos en Collado Villalba, en la plaza del Ayuntamiento del pueblo podemos encontrar una gran roca que llama la atención. Se trata de la Piedra del Concejo, donde se reunían hace siglos los vecinos para tomar decisiones políticas y debatir sobre asuntos relacionados con la agricultura y la ganadería.

Lo que poca gente sabe es que estas piedras concejiles se levantaban en lugares donde anteriormente se encontraba un árbol sagrado, en el cual se reunían los jefes de diferentes comunidades buscando inspiración para llegar a acuerdos. Un ejemplo de esto es el árbol de Gernika en Euskadi o los viejos olmos que hay en la plaza de muchos pueblos.

Imagen 5: Piedra del Concejo cruces y francolín

El recinto donde está la Piedra del Concejo fue cristianizado como demuestran las cruces que tiene grabadas. También como curiosidad, tiene grabada la imagen de un francolín, un ave que habitaba la sierra y que a día de hoy está extinto. Este francolín es el símbolo de Collado de Villalba.

 

LA ERMITA DE SAN BLAS DE MIRAFLORES

Imagen 6: La Ermita San Blas

Otro lugar que tiene ver con las rocas es el templete de San Blas, situado a las afueras de Miraflores de la Sierra. Esta mini ermita contiene la estatua de San Blas, que según la leyenda es el último vestigio de una misteriosa aldea que había existido en la zona y que tenía el mismo nombre del santo.

Imagen 7 :Ermita de San Blas sobre una roca

La leyenda de la desaparición de la aldea de San Blas tiene tras de sí uno de los arquetipos más utilizados para explicar las desapariciones de poblaciones. Se cuenta que toda la población murió envenenada tras haber caído una salamanquesa en el guiso que alimentó a todo el pueblo durante una celebración. Y esta estatua es lo único que quedó de recuerdo de aquel lugar.

A pesar de que no hay ningún documento que avale la existencia de la aldea de San Blas, esta historia es reveladora. La salamanquesa siempre se ha vinculado al Diablo y si contabas que por esta zona estaba el Maligno, nadie se iba a acercar. ¿Y por qué interesaba que la gente no se acercara por aquí? Pues porque así no entraba en contacto con cultos anteriores al cristianismo, ya que el templete de San Blas está encima de una roca la cual se intenta cristianizar con la construcción de la mini ermita.

LOS BOSQUES

Los bosques siempre han sido considerados como recintos sagrados por las diferentes religiones. En ellos celebraban sus rituales los druidas celtas, en la mitología nórdica se encontraba el templo de Upsala y en la tradición clásica estaban dedicados a diferentes deidades.

En la Península Ibérica, a pesar de haber un gran componente céltico, nunca hubo druidas o por lo menos no se ha demostrado la existencia de un colegio druídico. Sin embargo, en la Comunidad de Madrid podemos encontrar resquicios de bosques sagrados bajo el prisma de la cultura grecolatina.

LA PIEDRA ESCRITA DE CENICIENTOS

Imagen 8: Piedra Escrita

Hay que viajar al pueblo de Cenicientos, donde se encuentra la conocida como Piedra Escrita. Se trata de un gran pedrusco que tiene un grabado que representa a la diosa Diana, diosa de los bosques y de la caza, y a un matrimonio mientras se sacrifica a un bóvido.

Según Alicia María Canto, se trataría de un bosque sagrado dedicado a Diana. La investigadora también asegura que delante del monolito existe una roca en la que identifica un verraco vettón similar a los de Guisando (en mi humilde opinión no tiene ninguna similitud) y que detrás de la Piedra Escrita hay representada la huella de un oso que significaría que aquello es un lugar sagrado. Bueno, un eremita que vive allí en medio del campo, y Juan Miguel Marsella lo puede corroborar, que en realidad esas huellas eran agujeros artificiales que hacían los vecinos de la zona para subir a lo alto de las rocas para después meter cuñas y agua y así romperlas para hacer cercados.

Imagen 9: Piedra Escrita Cenicientos

 

Sin embargo, este eremita también nos contó que este bosque dedicado a Diana antes pudo serlo de Ataecina, diosa de la naturaleza para los íberos y que con la romanización se convirtió en Diana. También en la Piedra Escrita aparece grabado el lema de “A las tres Marías”, realizado en el siglo XX y que no deja de ser también un intento de cristianizar el recinto.

 

LAS HADAS DEL CHAPARRAL

Imagen 10: Hayedo de Montejo

A menudo, los bosques son el hábitat de seres mágicos y criaturas fantásticas, que viven en ellos. Son los elementales de la Naturaleza, que no dejan de ser la personificación de las virtudes o perjuicios que tiene la naturaleza, o también elementos que dan seguridad a aquellos hombres que se atrevían a adentrarse en los bosques.

En la Comunidad de Madrid también tenemos historias de este tipo, concretamente en el bosque de Chaparral, situado en el Hayedo de Montejo. Se dice que en este bosque habitaban duendes y hadas que se transformaban en plantas y animales. También que estos elementales engañaban a los carboneros y leñadores de la zona con cánticos hipnotizadores y que después los llevaban a grutas donde los transformaban en animales.

De esta forma, se intentaba explicar las desapariciones de personas que se extraviaban en el bosque y que los niños no se acercaran a estos lugares donde podían tener un accidente o ser atacados por animales. Y para ello, no se dudaba en recurrir este tipo de seres fantásticos.

MONTES

Las montañas y cerros no solo eran escogidos por los antiguos debido a su carácter defensivo o estratégico, sino también por su carácter sagrado. De hecho, todas las religiones tienen su monte sagrado, ya sea real o imaginario: el monte Sinaí para los judíos, el Olimpo para los griegos o el Shambala en el hinduismo y budismo.

Las montañas eran el lugar alto y por tanto más cercano que conectaba las fuerzas de la Madre Tierra con las divinidades solares/ masculinas o lunares/femeninas que se encontraban en el cielo.

Por tanto, muchas elevaciones eran recintos sagrados donde poder realizar realizar todo tipo de rituales, ofrendas o peregrinaciones que incluso el cristianismo ha intentado asimilar.

CERRO ALMODÓVAR

Imagen 11: Cerro Almodóvar

 Uno de estos cerros es el de Almodóvar situado en el barrio de Vicálvaro, mi barrio, ya pegado a Vallecas. A pesar de que este enclave hoy aparece prácticamente abandonado por la desidia del ser humano, para el primer madrileño fue un lugar de peregrinación.

Así lo atestiguan los yacimientos arqueológicos que hay en sus alrededores, incluso se ha encontrado el yacimiento de sílex más importante de toda Europa en sus laderas. También era un paraje elegido para ver los solsticios y equinoccios algo que todavía se sigue haciendo en la actualidad.

Pero si hay una leyenda que demuestra que estamos ante un recinto sagrado es la de la historia de por qué a los de Vicálvaro nos llaman “ahumaos”. Según la leyenda, en el cerro Almodóvar un pastor se encontró una Virgen semienterrada mientras pastaba con sus ovejas. Como el cerro Almodóvar nunca se ha sabido bien si pertenece a Vicálvaro o Vallecas, para determinar a qué pueblo pertenecía la imagen de la Virgen, se decidió crear una hoguera y hacia el lado que fuera el humo no se quedarían con la Virgen. Finalmente, el humo fue hacia Vicálvaro, los vallecanos se quedaron con la Virgen que actualmente es la patrona del barrio (la Virgen de la Torre) y los vicalvareños quedaron “ahumaos”.

Más allá de la veracidad de la leyenda, (unos dicen que realmente se llaman así por el Duque de Ahumada, fundador de la Guardia Civil y que instaló en el pueblo uno de los primeros cuarteles de caballería) no deja de ser revelador que en una elevación que había sido importante para los antiguos, aparezca milagrosamente la imagen de una Virgen.

 MONTE ZULEMA

Imagen 12: Monte Zulema

Más ejemplos. En Alcalá de Henares, el cerro de San Juan del Viso también fue muy importante antes de la llegada del cristianismo. De hecho, autores clásicos como Ptolomeo o Plinio mencionan que en este monte se hallaba la legendaria Iplacea, una población que habría sido fundada por el mítico rey Tehuero junto a soldados que habían combatido en la famosa guerra de Troya. Esta explicación posiblemente fue la que dieron los romanos cuando se toparon con el poblado íbero de Kombouto antes de fundar Complutum.

Además de haber existido una ciudad mítica, el cerro de San Juan del Viso también tiene leyendas interesantes sobre tesoros conocidos por todos. Y es que otro nombre del cerro es el Monte Zulema, que viene de Monte Suleimán, es decir, Salomón. Esto viene de una leyenda que cuenta que la mesa de Salomón fue trasladada a las cuevas de este monte desde Toledo tras producirse la invasión musulmana. Después parece ser que el caudillo Tariq la estuvo buscando en estos lares, y la verdad que encaja si nos atenemos a la crónica del moro Rasis, donde Alcalá de Henares sería la Medina Almeida, la Ciudad de la Mesa. De hecho, esta historia es incluso mencionada por Cervantes en El Quijote, que habla sobre “un moro muzaraque que quedó encantado en la cuesta de Zulema próxima a Complutum”. ¿Pudo estar la Mesa de Salomón en Alcalá de Henares? Lo dejamos ahí.

PEÑA SACRA

Imagen 13: Ermita Peña Sacra

En lo alto de Manzanares el Real se encuentra la ermita de la Peña Secra. ¿Pero por qué Peña Sacra? En este lugar se dice que se construyó este templo religioso para recordar unas apariciones de la Virgen que aún se recuerdan en el pueblo. Sin embargo, este enclave ya era sagrado para los antiguos prerromanos.

Esto queda patente en una tradición que hay en Manzanares el Real. El primer sábado de Pentecostés, los vecinos sacan en procesión a la Virgen de la Peña Sacra y hacen una cosa curiosa: la dan una vuelta por una gran roca que hay justo en una finca enfrente de la Peña Sacra. Esta gran roca, cuentan los lugareños, servía para los antiguos sacerdotes para realizar todo tipo de rituales que hoy se desconocen.

Imagen 14: Supuesto altar prerromano Peña Sacra

Además, justo detrás de la ermita existe una extraña formación en una mole de piedra que podría ser nada más y nada menos que un santuario pagano. Se trata de tres cazoletas de mediano tamaño que convergen a través de derramaderos en una gran bañera, que llena de agua recuerda a uno de esos baños que existían al lado de altares prerromanos como los que hay en Ulaca, en Ávila, por ejemplo.

FUENTES Y LAGOS

El agua siempre ha tenido un vínculo especial con lo sobrenatural. Siempre se ha tratado al agua como la semilla de la vida, el lugar de la creación, capaz incluso de curar enfermedades. Solo habría que leer los mitos sobre la fuente de la eterna juventud o visitar recintos en los que hay un manantial de agua y de él se dice que sana ciertas dolencias.

Sin embargo, el agua tiene un significado ambiguo, porque a pesar de ser la fuente de la vida, al provenir del subsuelo, también se considera que proviene del inframundo, del infierno. Así encontramos el mito del río Aqueronte que conducía al inframundo o el río Lete que hacía perder la memoria. Sin embargo, en España esta dualidad queda representada en la figura del dios Airón.

ARROYO FONTARRÓN/ ARROYO CULEBRO (AIRÓN)

Imagen 15: Arroyo Culebro

Y es que las fuentes y pozos no tendrían sentido sin la figura del dios Airón. Airón era una divinidad prerromana que se representaba en forma de serpiente y que vivía en fuentes, lagunas y pozos. De hecho, los topónimos de Pozarrón o Fontarrón vienen de “Pozairón” o “Fontairón”. El culto a esta divinidad estaba muy arraigado, por lo que al cristianismo no le quedó otra que comparar a los sitios donde se veneraba a Airón como lugares donde una serpiente diabólica hacía de las suyas. Y eso se conseguía a través de leyendas que sí eran entendidas por el pueblo.

Imagen 16: Arroyo Fontarrón (Historias Matritenses)

En la Comunidad de Madrid podemos encontrar claras referencias a Airón si acudimos a la toponimia. Por ejemplo, el barrio de Fontarrón, situado entre Vallecas y Moratalaz y que daba nombre a un antiguo arroyo que pasaba por la zona; o Arroyo Culebro, un arroyo que da nombre a una zona residencial en Leganés cuyo nombre de “culebra” es una clara referencia a esta divinidad.

BASILISCO DE LA CALLE LIBREROS

Hoy, la calle de los Libreros, como su propio nombre indica, destaca por albergar librerías de segunda mano o de textos universitarios. De hecho, este nombre fue recomendado por el propio Pío Baroja. No obstante, antes era conocida como la calle de Justa por una leyenda que al parecer tuvo lugar aquí.

Imagen 16: Calle de los Libreros, Madrid

Se contaba que en esta calle vivía una mujer de nombre Justa y que era temida porque se decía que tenía un pozo donde vivía un basilisco. El pozo siempre estaba tapado y solo era abierto por Justa debido a que aquel ser la conocía.

Un día, una joven no se creía las historias que se contaban sobre el pozo de Justa y el basilisco, y decidió abrir la tapa para comprobar si todo era real. Cuando fue a mirar dentro del pozo, el basilisco salió del fondo y engulló a la joven hasta las profundidades del agujero sin que nadie la volviera a ver.

La figura del basilisco viviendo en un pozo, así como el temor diabólico que desprendía, no deja de ser una vieja reminiscencia de la creencia en el dios Airón que ha quedado oculta gracias a los arquetipos de una leyenda.

LA SERPIENTE MONSTRUOSA DE LA LAGUNA PEÑALARA

Imagen 17: Laguna Grande Peñalara

George Borrow, el viajero británico del siglo XIX, escribió en su Biblia en España que en la laguna de Peñalara habitaban serpientes monstruosas que asustaban a cualquiera.

Esta historia se relaciona fácilmente con las leyendas del lugar. Se cuenta que en ella vivía una misteriosa criatura que devoraba a las reses que bebían en la laguna y emitía fuertes rugidos que atemorizaban a los pastores.

También existe la historia de dos jóvenes que pusieron a prueba la leyenda decidiendo cruzar la laguna de noche. Uno sí lo consiguió al llevar en la boca la Biblia, mientras que su compañero no lo hizo y nunca volvió a ser visto.

CUEVAS

El hombre paleolítico vivía en cuevas y en ellas intentaba conectar con lo imposible a través de pinturas rupestres; Los filósofos griegos acudían a las cuevas en busca de inspiración para preguntarse por la razón o el alma. Mahoma tuvo sus primeras revelaciones de Alá en una cueva. Los místicos tenían sus éxtasis en ellas. En definitiva y como decía Carl Gustav Jung, “las cuevas son el lugar donde lo luminoso se produce”.

Según Mircea Eliade, las bóvedas de las cuevas eran interpretadas como el cielo y las pinturas rupestres serían la representación de las constelaciones. Para los otros, las pinturas rupestres son símbolos mágicos cuyo significado solo sabría un chamán.

Bettleheim, por otro lado, asegura que las cuevas son la representación de la procreación: túneles angostos y húmedos en cuyo útero se esconden los arcanos de la Madre Tierra.

Imagen 18: La Pedriza, Madrid

 ABRIGO DE LOS ALJIBES

En la Pedriza se encuentra el Abrigo de los Aljibes, que posee unas pinturas rupestres de 4.000 años de antigüedad y que es de los pocos ejemplos de arte esquemático en la Comunidad de Madrid. Se trata de figuras antropormorfas que participan en una especie de ritual referente a un parto, a una muerte o un sacrificio, no se tiene muy claro. Los arqueólogos creen que este abrigo no sería una vivienda, sino un recinto sagrado.

Lo que representan estas pinturas del Abrigo de los Aljibes sería un intento de pedir a las divinidades que intercedieran en su favor a cambio de una ofrenda. Ofrenda que queda representada en las paredes en forma de arte, debido a que se pensaba que así se potenciaba el privilegio. Es decir, cuando se pintaban animales, se creía que así se potenciaba la caza; cuando se representaba un parto, se creía que así se potenciaba la fertilidad; y en este caso, al representar un ritual, se pensaría que así surtiría mayor efecto.

Imagen 19: Cueva de la mora. Pedriza, Madrid

CUEVA DE LA MORA

También en la Pedriza se encuentra la Cueva de la Mora, cuyo acceso es un tanto complicado. Esta cueva tiene una leyenda que hace referencia al amor no correspondido entre una joven musulmana y un caballero cristiano. Cuando el padre de la joven se enteró de que su hija se veía con un cristiano, decidió encerrarla en esta cueva, donde a su vez custodiaría todas las riquezas que tiene.

Las leyendas de jóvenes encerradas en cuevas que custodian un tesoro es una constante en toda la Península. Se trata de un tesoro simbólico, que curiosamente siempre se encontraba en las profundidades de estas cavernas, justo en donde se encontraban las pinturas rupestres más importantes y donde los sacerdotes llevaban a cabo sus rituales cual sancta sanctorum ¿Casualidad? No lo creo.

VIRGEN DE ATOCHA

Imagen 20: Virgen de Atocha

Otra leyenda que hace referencia a las cuevas es la que tiene que ver con la Virgen de Atocha, antigua patrona de Madrid. La leyenda tiene como protagonista a Gracián Ramírez, un caballero cristiano que era muy devoto de Nuestra Señora de Antioquía, como antes se llamaba a la Virgen de Atocha.

Sin embargo, con la invasión musulmana, decidieron esconderla para que no fuera profanada. Nadie recordaba dónde fue escondida, pero Gracián Ramírez la encontró en las cuevas que había en el cerrillo de San Blas, donde hoy se encuentra el Observatorio Astronómico.

En este mismo lugar, el caballero y sus huestes decidieron erigir un santuario donde adorar a la Virgen, mientras los musulmanes planeaban atacarlo y destruirlo. Cuando estos finalmente sitiaron el templo cristiano, Gracián Ramírez mató a su esposa y dos hijas para que no fueran violadas y asesinadas por el enemigo. No obstante, cuando se enfrentaron a los musulmanes, una luz divina cayó del cielo y derrotó a los enemigos. Cuando Gracián entró al santuario vio que su esposa e hijas habían resucitado y estaban rezando a la Virgen, que empezó a ser conocida como de Atocha, debido al atochal que había en la zona.

Pero más allá de la leyenda, hay que tener en cuenta que la Virgen de Atocha es una virgen negra, muy relacionada con el viejo culto a Isis, diosa Madre egipcia. Es revelador que la virgen apareciera en una cueva, recinto en el que se daba culto a la Madre Tierra. También es revelador que fuera llamada de Antioquía, una ciudad de Oriente de donde era San Lucas, al que se vincula que fue el primero en pintar de negro a una Virgen y que habría tenido contacto con los cultos egipcios. Como vemos, las vírgenes negras están estrechamente ligadas con viejos cultos que lejos de morir, se adaptaron a la nueva religión cristiana.

 

 

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