Vestigios de ‘El frente del Agua’ en Paredes de Buitrago

Paredes de Buitrago es una localidad de la Comunidad de Madrid, en el municipio de Puentes Viejas, a pocos kilómetros de la localidad de Mangirón, la capital municipal del cual está separado por la presa de Puentes Viejas. Hasta 1975 formó parte del municipio de Paredes de Buitrago.

Con 25 habitantes censados y un espectacular monte que invita al senderismo por sus vistas y tranquilidad, nadie diría que, en el pasado, fue centro de cruentas batallas como atestiguan las construcciones militares que se encuentran en los variados senderos de los alrededores. Ruta de “El frente del Agua”, la llaman, creada para no olvidar ese episodio de la Guerra Civil en el que defendieron, o intentaron atacar –según se mire- los embalses de agua madrileños. Puntos, por tanto, altamente estratégicos.

En una reseña del 12 de octubre de 2013, informó el diario El País de que hasta 27 puntos fortificados, desde nidos de ametralladoras, casamatas, pozos de tiradores, trincheras, refugios antiaéreos y de tropa, incluso un puesto de mando desde donde se impartían las órdenes de combate, fueron rescatados del olvido hace pocos años. Su hallazgo sobrevino gracias a testimonios orales de lugareños ancianos recogidos en una zona contigua al embalse de Puentes Viejas, entre las localidades norteñas de Buitrago, Mangirón y Paredes.

Estas fortificaciones formaban parte de un campo de batalla donde se disputaba la posibilidad de que Madrid, asediado entonces por el ejército de Franco entre 1936 y 1939, pudiera disponer de la codiciada agua potable represada en sendos embalses. Por ello, el bando republicano y el franquista desplegaron entonces copiosos recursos humanos y materiales alrededor de esta disputada área. Sobre ella trazaron sus respectivas primeras líneas de combate. El frente de batalla fue entonces sólidamente fortificado en sus dos vertientes y ambas construcciones quedaron emplazadas apenas a unos centenares de metros unas de otras.

La importancia de las fortificaciones fue tal que la estabilización del frente en la zona que ocupaban retardó el desenlace de la guerra durante tres años. Sin el agua de Puentes Viejas y El Villar, principales embalses madrileños de la época, el asedio de la capital por Franco hubiera resultado irresistible para la ciudad sitiada. Nidos, trincheras, pozos y casamatas quedaron encajados subterráneamente bajo las lomas graníticas que ondulan los pies de Somosierra. Este puerto asistió en los albores de la Guerra civil a la llegada de varios miles de soldados regulares franquistas, así como falangistas y requetés al mando del general García Escámez y del comandante Rada; su centro de mando estuvo en el cerro de Piñuécar.

Frente a ellos, un millar de soldados regulares republicanos a las órdenes del general Carlos Bernal, así como 900 milicianos de las Compañías de Acero comandadas por Francisco Galán —hermano del oficial republicano sublevado y ejecutado en Jaca— detuvieron la ofensiva. El mando republicano quedó asentado sobre el cerro conocido como El Portachuelo.

Con el propósito de frenar las acometidas del ejército de Franco, el mando republicano, para culminar la fortificación, movilizó a voluntarios: canteros, picapedreros, albañiles, marmolistas, zapadores, carpinteros, estuquistas, incluso pintores, adscritos a los sindicatos de izquierda UGT y CNT. Los hombres a su cargo desbrozaron y excavaron el accidentado terreno, entonces con poca vegetación arbórea, para adentrar en él los fortines e instalar su armamento en un tiempo récord. Por su parte, los mandos franquistas decidieron oponer a la red republicana otra enfrentada y paralela. Ambas líneas quedaron hasta hoy semienterradas por ingentes masas de tierra, maleza y arbustos.

Fue una actuación de la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, ideada en septiembre de 2012 que se propuso hacer visitable la zona fortificada. Este organismo de la Consejería de Empleo, Turismo y Cultura del Gobierno regional abrió desde entonces al público una senda, explicada con cartelas, que permite a sus visitantes recorrer este singular sistema de vestigios militares.

Texto y fotos: JuanMa de Soto y Víctor M. Fernández (Labajo)

Un comentario

  1. Precioso paisaje y muy buena esplicacion, de todo lo que ocurrió en esa zona y no conocía……..
    Siempre es bueno recordar los lugares que tienen historia,,,
    Estupendo reportaje

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