Curiosas costumbres rusas

¿Cómo es una mujer rusa? ¿Por qué las pantuflas son un objeto “sagrado” en el hogar ruso? ¿Y cuál es el mejor brindis para acompañar el vodka?

Mujer rusa
Una mujer rusa es capaz de parar un caballo a galope, pero no sale, ni siquiera al supermercado, sin sus zaparos de tacón y sin maquillaje, saliendo con ella, vas a lucirte como James Bond entre tus semejantes. Una vez que la conozcas, prepárate para cortejarla. En Rusia está muy arraigada la caballerosidad, abrir las puertas a las mujeres, regalar flores e invitarla a una cena es una cuestión común en el país de Pushkin.

Ritos cotidianos y supersticiones
A diferencia de una típica casa europea, la rusa parece ser sencilla por fuera, pero su interior puede ser un lujoso palacio, tanto como pueda permitirse la familia y por la hospitalidad.

En la cultura rusa un amigo puede venir a altas horas sin avisar y contar con una cálida acogida, siempre que lleve consigo un aporte simbólico al festejo, como bombones o alcohol.

Siempre se deben tener puestas pantuflas, o los “tápochki” en ruso, ya que la dueña de la casa es una obsesionada por la limpieza.

Mirarse al espejo antes de salir para evitar la mala suerte.

Antes de emprender un viaje, una vez hecho el equipaje, tomar una pausa y sentarse unos segundos con los miembros de la familia.

El espectáculo del “brindis”
Algunos imaginan el festejo ruso como una orgía alcohólica, lo que es un grave error. La sobremesa es un arte en Rusia. Allí nadie brinda “por la salud” (na zdorovie). En la mesa rusa, se pueden escuchar leyendas, anécdotas, parábolas y poemas. Durante la festividad nadie se sirve vodka o vino cuando quiere, siempre tiene que esperar hasta el próximo brindis.
Al comenzar la velada se elige un “tamadá” que es el encargado de organizar el festejo. Puede ser el dueño de la casa, o simplemente una persona extrovertida que conozca bien a los presentes. El “tamadá” pronuncia el primer brindis y luego da la palabra a los otros participantes.
El último brindis se llama en el idioma ruso “na pososhok”, literalmente, “sobre el bastón”. Hace cientos de años, la tradición tenía un significado concreto: Cuando un invitado abandonaba la reunión el anfitrión le devolvía su bastón colocando sobre éste una copa, si el convidado vertía el vino o tiraba la copa, los dueños le hacían pasar la noche en su casa.

Hay muchas más costumbres. Rusia es un país muy tradicional donde desde hace miles de años se siguen repitiendo los mismos rituales de manera cotidiana.

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