En busca de las pinturas rupestres

Por Mercedes Pullman

Los Barruecos (Cáceres) es un paraíso para los amantes de la naturaleza y la geología, aparte de estar declarado como Monumento Natural es importante destacar las sensaciones que despierta al ver tanta belleza. Este lugar tiene un encanto especial y sobre todo, un paraíso del arte rupestre. Estoy segura de que muchos de los paseantes ni si quiera conozcan su  riqueza  arqueológica.

El Monumento Natural de Barruecos

Esta zona es rica en Arte Esquemático que son representaciones prehistóricas de pinturas rupestres asociadas a las primeras culturas metalúrgicas (Calcolítico, Edad del Bronce, el inicio de la Edad del Hierro). Se sigue debatiendo su cronología, pero podría abarcar desde el cuarto al primer milenio antes de Cristo.

En mi último viaje a Cáceres fui buscando especialmente las pinturas rupestres dentro de una Piedra Caballera que algunos la conocen como el Santuario de los Barruecos.  Según Sauceda Pizarro, la cronología de estas pinturas podría corresponderse con la del asentamiento del Neolítico Final de Los Barruecos, durante la etapa inicial y plena del Calcolítico en Extremadura.

Desconozco la razón, pero este lugar no está indicado en ningún lado. Existe algún mapa que indica que la situación de esta piedra está situada en la zona P2. Esta indicación es demasiado general ya que esta roca está rodeada de otras y es muy difícil de identificarla. Mi amigo Chris Aubeck  y yo tardamos toda la tarde en encontrarla.  Pero debo reconocer que valió la pena.

Se trata de una concavidad producida por la erosión del granito llena de impresionantes pinturas rupestres. La entrada tiene algo menos de 20 -25 cm de alto y la altura interior no creo que llegue a dos metros.

Al penetrar en la concavidad, te quedas en silencio, sin siquiera poder hacer fotos, sólo observando las pinturas y pensando en aquel ser humano que hizo esto. ¿Qué sentía? ¿Qué pensaba? ¿Qué quería transmitir?

Las pinturas que se observan fácilmente se encuentran en el panel frontal, a más de 1 m de altura y que presentan una pigmentación en color rojo vinoso.

En general, la pintura es monocroma con motivos antropomorfos, ancoriformes, cuadrúpedos, ramiformes, puntos que se encuentran en buen estado de conservación.

Me ha llamado mucho la atención un cuadrúpedo sobre el que aparece un antropomorfo que parece que porta una especie de tocado, se ha interpretado como una escena de domesticación. Tanto por la disposición central, como por sus grandes dimensiones, parece constituir el esquema pictórico principal.

A la derecha y algo más abajo se puede ver un antropomorfo ancoriforme junto a unas barras y puntos.

La pared derecha está llena de varios taffoni que así se denominan en geomorfología unas formas en cavidad o hueco redondeado. Aunque en las fotografías parecen unas protuberancias, son cavidades.

Llama la atención la pintura de una figura antropomorfa semiesquemática acompañada de manchas redondeadas que está situada en un tafoni.

La pintura que más me ha gustado representa muchos puntos de color rojo. Y aunque, esta pintada solo con un pigmento me parece llena de colores.

Espero que en algún viaje a Extremadura, visitéis los Barruecos para disfrutar de su paisaje a las pinturas rupestres. Sólo, os pediría un favor a todos los que os acerquéis a este lugar, hacedlo con el mayor respeto y cuidado a las pinturas y el entorno.

2 comentarios

  1. Conocí Los Barruecos pero hasta ahora no hesabido de estas interesantes pinturas e insculturas rupestres. Muchas grcias por su difusión.

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