30 enero, 2023

Texto Mercedes Pullman

Imágenes: Finito Reigada Zamarro

Salvaterra de Miño es una villa milenaria documentada desde finales del siglo X. Por primera vez es mencionada en la Alta Edad Media, de la mano del monarca Vermudo II, denominada Lacedurium. En el año 991, el rey de Galicia, Vermudo II, entregó el coto de numerosas tierras a la iglesia de Santiago de Compostela para su administración.

En 1095 el monarca de León y Castilla, Alfonso VI, divide el territorio gallego entre sus dos hijas. A la Urraca le otorga el condado de Galicia y a su hija Teresa, condado de Portucalense. La inesperada muerte del Sancho, heredero de trono, obliga al monarca a convertir a su hija Urraca en heredera de trono, pero para ello debería casarse de nuevo, ya que acababa de enviudar del noble francés Raimundo de Borgoña con quien se casó con tan solo 12 años. Urraca se casa con el rey de Aragón, Alfonso «el Batallador». En los años de viudez se enamora del conde Pedro González de Lara que perdura durante su segundo matrimonio.

En 1120 surge el conflicto entre dos hermanas por la proclamación de la independencia del condado Portucalense y Doña Urraca se refugia en el castillo de Salvaterra. Gracias a la ayuda de su hijo consigue derrotar a la facción insurgente.

Actualmente, el castillo es el Museo da Ciencia do Viño de Salvaterra, uno de los mayores espacios de divulgación de la viticultura y enología de España. Es altamente interactivo, didáctico, idóneo para el disfrute de toda la familia. 
Asimismo, cuenta con un marco expositivo incomparable: el Castillo de Doña Urraca, cuyo trazado moderno pertenece al siglo XVII y que, junto a la Fortaleza, está declarado Bien de Interés Cultural, protección que ostenta desde el año 1949. En el año 2020 el Museo da Ciencia do Viño obtiene la marca “Q de Calidad Turística” y el Castillo de Doña Urraca se adhiere a la exclusiva “Red Nacional de Patrimonio Histórico -Castillos y Palacios de España”.

Con el paso de tiempo, la tradición popular ha creado una serie de leyendas alrededor de la figura de Doña Urraca durante su estancia en Salvaterra de Miño, donde vivió intensas emociones personales y políticas.

En los restos actuales del castillo se encuentra un pozo con un pasadizo, actualmente tapado con un cristal, por el cual se cree pasaba la reina al otro lado del río sin ser vista por nadie para poder encontrarse con quien lo necesitará. Existen leyendas que ahí se encontraba con su amado.

Paseando por Salvaterra de Miño nos encontramos con largas murallas de piedra rodeando el castillo, construidas en 1643 y orientada hacia la orilla de Portugal. Esta muralla es una clara demostración de la arquitectura militar. No solo tuvo funciones defensivas, sino también ofensivas para conquistar las zonas de influencia de los alrededores.

Durante la ocupación portuguesa, además del recinto amurallado, en el castillo se realizan diversas remodelaciones de las estancias del castillo… La parte superior del edificio se convierte a una gran terraza a la que se accede por una escalera de caracol de doble cara que es una de las pocas que hay en España.

La casa del Conde, situada en el recinto amurallado, fue construida por Pedro Álvarez de Sotomayor, señor y caballero feudal nacido en Pontevedra, pero criado y educado en Portugal. Un personaje enigmático. En 1468, ante la imposibilidad de tener un heredero legítimo, el señor de Salvaterra, Álvaro Pérez, nombra como su heredero a su hermanastro Pedro Álvarez Sotomayor. Tras numerosas batallas, muere a los cincuenta y seis años en extrañas circunstancias en el monasterio de San Leonardo en Alba de Tormes (Salamanca), esperando audiencia con reyes católicos en el año 1486.

De la Casa del Conde solo se conserva la base de la edificación original. Los pisos superiores se construyeron a principios del siglo XX. Aunque tenga unos ventanales enormes con bellas vistas al río Miño, se utilizó poco como casa, también se utilizó como almacén.

Paseando por la Salvaterra de Miño podemos encontrar la Puerta de la Inquisición, el portal de entrada a la casa construida por encargo del inquisidor Barbeito y Padrón. En su pared podemos observar tres escudos. El izquierdo pertenece a la familia por parte del padre del inquisidor, el derecho representa la heráldica familiar de la parte materna y el escudo situado en el medio, índica la condición de Bartolomé Barbeito y Padrón como inquisidor.

Salvaterra de Miño es una bella capital histórica del condado y lugar de intensas disputas territoriales rodeado de gran belleza natural. De visita obligada son las Termas de esta ciudad con tres pozas en las que el agua brota de manera natural a 44 y 42 grados.

El parque de A Canuda está junto al río Miño y tiene 115.000 metros cuadrados. Tiene instalaciones deportivas, un circuito de educación vial, recinto de aves, anfiteatro, un gran parque infantil, circuito de gimnasia y rehabilitación, un aula de la naturaleza, jardín botánico de orquídeas, lago con barcas de recreo…

Tiene varias puertas de entrada. Si utilizas la que está frente al río, podrás admirar una escultura muy original. Es un homenaje a la Lamprea que realizaron alumnos del instituto de Salvaterra. Tiene 16 m de largo y está formado por 20 anillos de dimensiones comprendidas entre los 2 m y 70 cm de diámetro.

Un lugar con mucha historia y leyendas que a nadie dejará indiferente. Podéis ir apuntando en vuestras agendas de viaje, un lugar donde se junta una hermosa naturaleza, antigüedad y modernidad. Y por supuesto, no olvides tomar el rico vino de esta tierra.

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